Noticias y política

La ciencia no necesita tijeras

Por encima del humor del cartón (del cual tomo prestado el título para este texto), se trata de algo muy serio.

El recorte presupuestal, según Reyes Tamez (en nota publicada por Milenio), en " el proyecto económico del Ejecutivo para el próximo año representa 800 millones de pesos menos en términos reales para el desarrollo tecnológico y de investigación con relación a 2009".

Bajo los lemas típicos de "austeridad" y el hipócrita "apretarse el cinturón", se insiste en maquillar una realidad que rige la política de este país desde hace varios sexenios . "El truco de la palabra política escondida en la manga", diría J. R. Mora.

Se nos quiere hacer creer que los recortes son para afrontar una "recesión" (que según ya superamos) y que el plan presupuestal con recortes a educación, ciencia y tecnología servirán para que en el futuro "vivamos mejor"; ante nuestra ignorancia en matemáticas -entre muchas otras ciencias- la resta es presentada como suma.

No invertir en educación, cultura, investigación, innovación y desarrollo tendrá efectos negativos. Mientras no nos constituyamos como una nación generadora de conocimiento propio, será imposible alcanzar una plena democracia e indicadores económicos-sociales aceptables. Los Derechos Humanos, pues ni mencionarlos

Según el legislador Tamez Guerra, al invertir sólo el 0.34 del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia e investigación "México ocupa la posición 52 en competitividad a nivel internacional".

En desarrollo humano, "México ocupa la posición número 60, mientras que países como España ostentan el 13 y 29 respectivamente, toda vez que invierten en promedio 1.1 de su PIB. Suecia invierte 3.7 del PIB en desarrollo tecnológico, y 7.4 en educación, lo que le permite tener la posición cuarta en competitividad y la seis en desarrollo humano".

Actualmente, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) beneficia a 40 mil becarios del sistema educativo nacional y a tres mil estudiantes que cursan en el extranjero programas acreditados; esto, en un país de más de 103 millones de habitantes es lamentable, y los recortes no mejorarán esta situación y en cambio la agravarán.

Un excelente artículo de Alejandro Frank en El Universal, declara que: "Ahora que se discute el presupuesto anual de la Federación, tenemos que definir nuestro rumbo en materia científica y tecnológica. En este sentido, la comparación con lo que está haciendo Brasil es inevitable. Mientras Brasil ha emprendido lo que llama ‘la opción brasileña por la educación científica’, un ambicioso proyecto de educación e investigación científica nacional, es evidente la lamentable situación en México y, particularmente, la ausencia de un plan para cambiar las perspectivas de desarrollo científico y tecnológico en México".

En un artículo publicado a principios de 2008 en la prestigiada revista Scientific American, con el título: “Construyendo un futuro en la ciencia”, el presidente Lula y sus colaboradores científicos enfatizaban el notable trabajo conjunto de investigadores, tecnólogos y altas autoridades de Brasil, así como la gran inversión de fondos públicos y donativos privados para crear una impresionante red de polos de desarrollo científico."

La idea brasileña surgió de dos simples preguntas: ¿cómo mejorar la calidad de vida de millones de ciudadanos, hasta ahora excluidos de la gran riqueza del país? y ¿cómo incorporar a estos ciudadanos, particularmente a los jóvenes, a la nueva sociedad del conocimiento?"

En México, pareciera que Felipe Calderón se preguntó lo contrario y obra en consecuencia.

Alberto Jiménez Merino, diputado federal, exhortó al Conacyt y al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) a elaborar un catálogo con prioridades de problemas y necesidades nacionales y a establecer plazos máximos para su atención planificada y definitiva.

En Poblanerías, una nota da voz a Jiménez Merino que sentencia que es urgente promover la inversión en investigación, y así los científicos puedan apoyar el desarrollo nacional. “El reto más grande que tiene nuestro país, es el de desarrollar un plan que garantice que los investigadores nacionales atiendan los problemas más prioritarios y desarrollen modelos repetibles aplicables a soluciones concretas”.

“Es el momento de aplicar la ciencia y la tecnología para que México pueda avanzar en su desarrollo”, pues ese es el camino para que nuestro país incremente su "cultura, productividad, competitividad y bienestar social, a través del desarrollo de modelos repetibles, en los que se dé prioridad a la alimentación, agua, ingreso, cuidado del medio ambiente, reducción de costos, incremento de la productividad, energía, comunicaciones y salud", señaló en político poblano.

Sin embargo, el gobierno calderonista busca imponer su propuesta recaudatoria y de gasto, e incluso han empezado a utilizar ya modelos de persuación e intimidatorios propios de gobiernos antidemocráticos. Sin contar de la embestida mediática que nos empieza a arrasar.

Alex Lora lo decía hace algunos años: "y las tocadas de rock / ya nos las quieren quitar / ya sólo va a poder tocar/ el hijo de Díaz Ordaz…". Al parecer, ahora los únicos facultados para inventar serán los políticos. Si se investiga menos, se desarrolla menos, y si se desarrolla menos ¿cómo viviremos mejor?

Por cierto, no olviden que, una vez más, hablamos de nuestro dinero…

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