Letras Mías

La musa frisada

Tras la comilona opípara
y una larga espera chai,
un poco de olor a muerte
enmarcó nuestro pasar.

Odas fallidas surgieron
también, nublado mirar
acostados en la isla
que bien sería nuestro hogar.

Y surgieron las canciones
entre el frío pertinaz
que dibujaban sonrisas
de una febril vaguedad.

Mas no tardó el momento
de escuchar el cruel crujir
de la juglar hojarasca
que anunciaba el pronto fin.

Vinieron las estaciones
poco antes el canturrear
de un romance imaginario
que fue dulce saborear.

Baladí, la despedida,
de una tarde capital
de encuentro de almas perdidas
que, ojalá, reincidirá…

(Hace mucho que no escribía, pero hoy encontré la musa…)

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