Letras Mías

Gotas de café

La noche perdió su negrura poco a poco nació el día, se renovó el mundo.
Sentado, mientras procuraba no regar migas al suelo,
miré un par de gotas de café
que parecían observarme desde el piso
castigándome con su desprecio
por no haberlas bebido.

Entrecerré los ojos
las recogí con mis dedos y las unté
delicadamente en mi palma derecha,
parecían reconfortadas.
yo, aún intranquilo
miré al cielo.

Me sentí, por breves minutos,
una gota de café sobre el pavimento
olvidada, salpicada ahí por sabrá dios qué motivo,
y entonces, en medio de una cafeística depresión
llegaste tú, extendiste tu mano
y suavemente me arropé en tus dedos.

Mácrom

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