Letras Mías

Día 10

Para Claudia Islas

Encontrarse de frente con uno mismo. Tan cruel, tan desnudo. Hoy ocurrió a tan solo unos minutos de haber despertado. Me vi y no pude soportarlo: ahí estaba yo con todos mis lastres, mis miedos, mis viejos fantasmas.

Además, lucía tan actual y a la vez tan efímero. Era una mole maldita de olvido y desaliento, pesado como un bloque de hormigón; y a la vez tan liviano como la nada, como una figura mal hecha de algodón de azúcar que vuela por los aires, se atora en un cable de alta tensión y espera el fin. Puede ser la lluvia, puede ser el tiempo.

Me negaba a verme, pero a donde quiera que volteaba la mirada ahí estaba yo. Alejado de las flores, las capillas, las figuritas de papel al viento. Cercano a los atardeceres en las ciudades dormitorio, al bordo infestado de roedores y cucarachas.

Cualquier otro hubiera preferido estar en el infierno.

Y entonces, trémulo y sangrante, me vi a los ojos. Y desaparecí ante mi mirada. Dejé de ser. Mañana todo estará bien…

Mácrom

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